¿Estás seguro de que el agua que programas es la que llega al árbol?

Una válvula que abre tarde, una presión más baja de lo previsto, una fuga aguas arriba o una línea de goteros obturada cambian silenciosamente el agua que recibe el cultivo — y no se ven hasta que el daño está hecho.

El caudalímetro no miente: el volumen real de cada riego

El caudalímetro instalado en la goma terminal de cada sector registra el volumen real aplicado en cada riego. SAQIA lo compara con lo programado y, cuando no cuadra, te avisa. Una fuga, una obturación o una válvula que falla dejan de pasar desapercibidas hasta el final de la campaña.

El transductor de presión completa el diagnóstico

Presiones fuera de rango delatan obturaciones, roturas o problemas de diseño hidráulico. Con caudal y presión juntos se distingue una línea de goteros obturada de una fuga aguas arriba — y se actúa antes de que cueste cosecha.

Todo queda en el informe de campaña

Al cerrar la campaña tienes las dotaciones reales, sector a sector y riego a riego. No lo que programaste: lo que de verdad llegó al cultivo.

El punto de entrada más sencillo a SAQIA

Unos pocos sensores, instalados en una mañana, sobre una red que es tuya. Y la misma infraestructura crece cuando tú quieras: más sensores, plan de riego con criterio agronómico CSIC, automatización.

Conoce la sensorización completa

Descubre qué llega de verdad a tus árboles

Cuéntanos cómo riegas hoy y te proponemos la sensorización mínima para vigilar caudal y presión en tus sectores, con el nivel Monitor de suscripción.